“PELÍCULAS VIVAS”
Principios inspiradores
1-
La idea de una “película viva” surge del impulso vital
del director.
2-
El productor ha de ser cómplice y colaborador de tal sentimiento.
Si no se encuentra productor, el director debe producir el filme.
3-
El exagerado conocimiento de lo que se quiere contar, unido al excesivo
tiempo que se emplea en la materialización de una película,
la convierte en un producto: “películas vivas” está
en contra de ello.
4-
Las “películas vivas” se nutren del aprendizaje común
del director y el resto del equipo artístico, la conciencia de misterio
y ese anhelo por descubrir, harán la luz.
5-
El guión no puede estar cerrado por guionista, director ni productor:
ha de ser libre y estar vivo. Los tres principales momentos de creación
son la escritura del argumento, el rodaje y el montaje.
6-
Los actores participan junto al director en la creación de los diálogos,
en el momento del rodaje
7-
La “película viva” es una obra, no un producto; y el
director es director, no realizador. El cine es arte y debe plasmarse como
un acto de amor al público
8-
La industria del cine no debe fabricar únicamente productos de consumo,
sin fondo alguno o mínimo contenido. Las “películas
vivas” han de ser luminosas, fuente de vida.
9- Nadie sabe cómo va a acabar una “película viva”, ni el director ni los actores. El propio rodaje como acto creativo por excelencia, en combinación con el flujo vital de sus artífices, determinan el resultado.
10-
Una “película viva” ha de tener energía positiva,
debe contener imaginación e inventiva, ser imprevisible y tratar
con respeto al espectador, como un ser humano, no como mero consumista.
11-
Las películas muertas, los meros productos, procuran que el público
no piense, que no evolucione.
12- La revolución del nuevo siglo ha de ser espiritual. El cine puede ayudar a ello.